Tus recuerdos mejores, un valor para enfrentar batallas

tus recuerdos positivos

¿Te acuerdas de aquel maravilloso día?

Un activo importante que tienes en la vida son tus recuerdos más positivos de las historias vividas, pues estas, no se quedan en una acción puramente nostálgica, sino que pueden sernos de gran utilidad en los momentos más difíciles.

Voltaire en una de sus reflexiones afirmaba que “hay momentos en la vida cuyo recuerdo es suficiente para borrar años de sufrimiento. El amor a un recuerdo puede mitigar el dolor. Se sabe que en el campo de concentración de Auschwitz las personas que podían resistir más tiempo o sobrevivir, no eran necesariamente las más fuertes físicamente, sino las que tenían esta facilidad de recordar escenas y acontecimientos felices de su vida.

Por otro lado, las ilusiones además de los recuerdos, son otro motor en la vida de cualquier persona. Cuando alguien encuentra una finalidad, un objetivo y en definitiva un sentido a su vida, tiene más razones para ser felices.

Cada pensamiento, actúa en nuestro ánimo y cuerpo

Alguna vez, ya hemos mencionado, que nuestro cuerpo no distingue lo real de lo imaginario. Ante una señal de alarma real o imaginada, el organismo manda una señal al hipotálamo. Las glándulas suprarrenales tras recibir una señal de éste, liberan varias hormonas, entre ellas la adrenalina y el cortisol de las que hablaremos próximamente. El estrés es generado muchas veces por situaciones imaginarias, miedos e inseguridades.

Por tanto, lo deseable es que aprendamos a gestionar imaginación y recuerdos a nuestro favor, ya que el diálogo mental que establezcamos en nuestro interior es determinante para nuestra felicidad.

Hacia la Libertad Emocional

Libertad EmocionalSe impone la necesidad de conquistar la mente para alcanzar la libertad emocional. Si bien es comprensible que como seres sociables que somos nos gusta relacionarnos y ser reconocidos, vivir permanentemente a expensas de la opinión o aprobación de los demás, puede ser demoledor.

En estos días atrás también publiqué un post titulado “Yonquis del Móvil” que también puedo asociar con el tema que hoy me ocupa. Mirar permanentemente el móvil es gran parte de las veces una espera permanente para ver si nos contestan o nos contacta ¿Es esto sano? Incluso cuando alguien nos hace un vacío, hemos de aprender a parar cualquier pensamiento que sea destructivo, independientemente de la causa de un hipotético enfado.

Pienso que los seres humanos somos a veces demasiado básicos y entramos fácilmente al trapo con enfados tontos e innecesarios. Recordarnos como si fuera un mantra que cualquier acto en nuestra vida se procesa en nuestra “cabecita loca” para saber que tenemos la tarea obligada de aprender a parar pensamientos nocivos para transformarlos y ponerlos a nuestro favor, porque nos reportará un mayor equilibrio emocional, afrontaremos mejor las adversidades y nos dará un equilibrio que no tiene precio. Primero por nuestra propia paz interior, pero también es algo que agradecerán a nuestro alrededor.

Si fuéramos conscientes de lo necesario que es trabajar la mente, lleváramos a cabo esta tarea a diario, estaríamos en disposición de crecer como individuos y como personas, libres de juicios hasta el punto de llevarlos al rincón del olvido. Controlar la calidad de nuestros pensamientos significa también manejar mejor nuestras emociones sin apartarnos de ellas. ¿La receta? Una buena dosis de Mindfulness y Meditación.

Desprenderse del ego

Yo, me, mi, conmigo

Adiós al ego.Ayer pude asistir a un interesante charla impartida por una monja budista sobre “Cómo desprenderse del ego”. La primera pregunta es y… ¿para qué? Paradojicamente, la respuesta es, hazlo por tí mismo. No hay paz interior si quieres ser permanentemente el actor principal del reparto. Nos miramos demasiado el ombligo y cuando no sentimos la admiración y atención de los demás, nos sentimos frustrados. ¡Ops! Es momento de sacar a relucir la carrera profesional, el máster de turno, los logros conseguidos.

La humildad no es incompatible con la autoestima y esto no es algo que pase por un acto de idealismo o una charla de moralina barata. Nuestra mente, nos agradecerá tener un menor desgaste cuando sintamos la desaprobación de los demás: alguien no nos ha saludado; quizás no se dio cuenta. Hoy ensalzaron la labor de un compañero de trabajo y a ti no te mencionaron ¿Piensas qué fue suerte? Puede también que nos sorprendamos a nosotros mismos llamando pesado a alguien que cuenta su historia personal, pero no así cuando somos nosotros los que largamos el chaparrón. Los problemas de los demás siempre son más llevaderos y aconsejamos facilmente, pero amigo si lo vivimos en carne propia buscaremos la escucha y la aprobación de otros. El mejor antídoto es la empatía, incluso la ciencia incluye la ayuda a los demás en el pack de cosas que puede darnos puntos para alcanzar la felicidad. La colaboración y la solidaridad, tiene normalmente efectos positivos. No es necesario ponerse el disfraz de súper héroe, a veces las pequeñas cosas son las más necesarias.

Reconozcámoslo, somos importantes en la misma medida que los demás. Somos seres sociales y nada sería igual si fuéramos nosotros solos. La cuestíon va en una línea diferente a la de postrarnos ante los demás. Más sencillo que eso, se trata de aprender a mirar de igual a igual.

No podemos parar el egoismo de los demás, pero si el propio. Duro de trabajar pero puede merecer la pena. El exceso de ego nos lleva a pensamientos obsesivos e irreales. El gran reto, es parar la mente; STOP a los pensamientos obsesivos y destructivos, independientemente de si tienen fundamento o no. A la par, ganaremos todos ¡Toca remangarse!

¡DaJul!