Autoestima – Claves para amarse a uno mismo

Eres la pieza que encajaLa autoestima es una pieza que inicia o completa el puzzle de nuestra felicidad. El pasado fin de semana El País Semanal publicó este interesante artículo que resume muy bien la importancia de tener nuestra autoestima sana para afrontar todo lo demás. Se citan y se comentan frases que resumen muy bien todo el proceso como las de Louise L. Hay, Irene Orce, Eckhart Tolle, Gerardo Schmedling, etc. Os dejamos con dicho artículo, esperamos que os guste.

Nuestra independencia emocional depende de aprender a ser felices por nosotros mismos. Esta es la conquista más difícil y la más necesaria.

Cuenta una leyenda que en un pasado remoto los seres humanos éramos dioses. Pero abusamos tanto de nuestros privilegios, que la vida decidió retirarnos este poder y esconderlo hasta que realmente hubiéramos madurado.

El comité de eruditos de la vida sugirió enterrar el poder de la divinidad bajo tierra, en el fondo de los océanos, en la luna… La vida desechó todas estas opciones: “Veo que ignoráis hasta qué punto los seres humanos son tozudos. Explorarán, excavarán o gastarán una fortuna en naves para intentar conquistar el espacio hasta dar con el escondite”.

El comité de eruditos se quedó sin saber qué decir. “Según lo que afirmas, no hay lugar donde los seres humanos no vayan a mirar nunca”. Tras escuchar estas palabras, la vida tuvo una revelación. “¡Ya lo tengo! ¡Esconderemos el poder de la divinidad en lo más profundo de su corazón, pues es el único lugar donde a muy pocos se les ocurrirá buscar!”.

¿QUÉ HAY DE NOSOTROS?

“No hay amor suficiente capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma” (Irene Orce)

Muchos de nosotros todavía no hemos encontrado ese poder que andamos buscando. Al vivir desconectados de nuestro corazón, intuimos que nos falta algo esencial para ser felices. De ahí que haya personas que no soporten estar consigo mismas, sin hacer nada, a solas con su vacío interior. Y dado que la sociedad nos condiciona para creer que el amor hacia nosotros mismos es un acto de egoísmo, vanidad y narcisismo, solemos esperar que los demás nos amen para dejar de sentirnos incompletos e insatisfechos.

Pero esta búsqueda está condenada al fracaso, pues es precisamente nuestra conexión interna lo único que falta en nuestra vida. Más allá del placer y la satisfacción temporal que nos proporcionan el éxito y la respetabilidad, así como el consumo y el entretenimiento, lo que en realidad necesitamos para ser felices ya se encuentra en nuestro corazón. Seamos honestos: ¿cuánto tiempo, dinero y energía dedicamos en conocernos, cuidarnos y mimarnos? ¿Cuándo fue la última vez que sentimos paz? ¿Qué hemos hecho recientemente para amarnos?

Como en cualquier otro ámbito de la vida, gozar de un saludable bienestar emocional es una cuestión de comprensión, compromiso y entrenamiento.

DE LA ESCASEZ A LA ABUNDANCIA

“La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo” (Louise L. Hay)

Amarse a uno mismo no tiene nada que ver con sentimentalismos ni cursilerías. Se trata de un asunto bastante más serio. Al hablar de amor, nos referimos a los pensamientos, palabras, actitudes y comportamientos que nos profesamos a nosotros mismos. Así, amarnos es sinónimo de escucharnos, atendernos, aceptarnos, respetarnos, valorarnos y, en definitiva, ser amables con nosotros en cada momento y frente a cualquier situación.

El primer paso para amarnos consiste en conocernos, comprendiendo cómo funcionamos para diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices. Y aunque en un primer momento lo parezca, este proceso de autoconocimiento no es un fin en sí mismo. Es el medio que nos permite adueñarnos de nuestra mente, superando a través de la aceptación y el amor nuestros miedos, complejos y frustraciones.

Emocionalmente hablando, solo podemos compartir con los demás aquello que primero hemos cultivado en nuestro corazón. Si no aprendemos a ser felices de forma autónoma e independiente, es imposible que podamos ser cómplices de la felicidad de las personas que nos rodean. No en vano, al vivir tiranizados por nuestras carencias, nos relacionamos desde la escasez, pendientes de que los demás nos den eso que no hemos sabido darnos. Por el contrario, al conectar con nuestra fuente interna de bienestar y dicha, entramos en la vida de los demás desde la abundancia, ofreciéndoles lo mejor de nosotros sin necesitar ni esperar nada a cambio.

ILUMINAR NUESTRA SOMBRA

“La luz es demasiado dolorosa para quienes viven en la oscuridad” (Eckhart Tolle)

Por más buenos que creamos ser, todos funcionamos mediante creencias, motivaciones, aspiraciones, deseos, actitudes y conductas egocéntricas, muchas de las cuales no queremos ver ni reconocer. Por eso, cuando alguien señala nuestros defectos y debilidades solemos ponernos a la defensiva. Más allá de esta reacción infantil, la madurez emocional pasa por comprender y aceptar nuestro lado oscuro, al que los psicólogos denominan “sombra”. Paradójicamente, así es como podemos trascenderlo, dejando de proyectar nuestros conflictos internos sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea.

Amarse a uno mismo también consiste en sanar las heridas emocionales derivadas de nuestros conflictos internos. Dado que somos especialistas en huir del dolor, al llegar a la edad adulta solemos tapar y protegernos de dichas heridas tras una máscara del agrado de los demás. Y de tanto llevarla puesta, corremos el riesgo de olvidarnos quiénes éramos antes de ponérnosla. Así, para poder ir pelando las capas de la cebolla que nos separan de nuestra verdadera esencia, es muy recomendable adentrarnos en la meditación.

No en vano, el silencio y la soledad permiten que aflore nuestra verdad. Basta con que de vez en cuando dediquemos un rato a estar solos, sin ruidos ni distracciones, observando todas aquellas sensaciones que vayan brotando en nuestro interior, por muy molestas y desagradables que sean. Esta incomodidad –a la que solemos etiquetar como “aburrimiento”– pone de manifiesto que no estamos conectados con nuestro corazón. Y en vez de evitar a toda costa entrar en contacto con nuestro malestar, el aprendizaje consiste en armarnos de valentía para traspasar esta cortina de dolor a través de la aceptación. De hecho, solo cuando lo canalizamos de forma consciente y constructiva podemos liberarnos de su presencia.

DEJAR DE AUTOPERTURBARNOS

“Cuando te amas a ti mismo dejas de encontrar motivos para luchar, sufrir y entrar en conflicto con la vida” (Gerardo Schmedling)

Cuando tomamos el compromiso de amarnos, lo que en verdad estamos asumiendo es la responsabilidad de crear en nuestro interior los resultados de bienestar que antes solíamos delegar en factores externos. Y esto pasa por cuidar nuestro cuerpo y nuestra alimentación. También por encontrar un sano equilibrio entre la actividad, el descanso y la relajación. E incluso por elegir con quién nos relacionamos y a qué nos dedicamos profesionalmente. El síntoma más evidente de que estamos cultivando el amor hacia nosotros mismos es un aumento notable de nuestra energía vital, lo que mejora nuestra salud física y emocional.

Además, al llevar un estilo de vida coherente y equilibrado podemos enfrentarnos al mayor reto de todos: recuperar el control sobre nuestra mente. Solo así podemos nutrir y reforzar nuestra autoestima. Y esto pasa por dejar de perturbarnos por no alcanzar el ideal de la persona que deberíamos ser, al tiempo que comenzamos a aceptarnos y amarnos por la persona que somos.

Al adueñarnos de nuestros pensamientos nos convertimos en los creadores de nuestra experiencia interior. Es decir, de nuestras emociones, sentimientos y estados de ánimo. Y al adueñarnos de nuestra experiencia interior nos convertimos en los amos de nuestro destino. Se sabe que nos amamos cuando ningún comentario, hecho o situación provoca que reaccionemos mecánica e instintivamente. Metafóricamente, a esta “libertad psicológica” también se la denomina “el poder de la divinidad”.

LA VERDADERA RIQUEZA

“Solo poseemos aquello que no podemos perder en un naufragio” (Proverbio hindú)

Cuenta una historia que un viajero había llegado a las afueras de una aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto, llegó corriendo un joven que, entusiasmado, le gritó: “¡Dame la piedra preciosa!” El viajero lo miró desconcertado y le preguntó: “Lo siento, pero no sé de qué me hablas”. Más calmado, el aldeano se sentó a su vera. “Ayer por la noche una voz me habló en sueños”, le confesó. “Y me aseguró que si al anochecer venía a las afueras de la aldea, encontraría a un viajero que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre”.

El viajero rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra del tamaño de un puño. “Probablemente se refería a ésta. Me pareció bonita y por eso la cogí. Tómala, ahora es tuya”, dijo, mientras se la entregaba al joven. ¡Era un diamante! El aldeano, eufórico, lo cogió y regresó a su casa dando saltos de alegría.

Mientras el viajero dormía plácidamente bajo el cielo estrellado, el joven no podía pegar ojo. El miedo a que le robaran su tesoro le había quitado el sueño y pasó toda la noche en vela. Al amanecer, fue de nuevo corriendo en busca de aquel viajero. Nada más verlo, le devolvió el diamante. Y muy seriamente, le suplicó: “Por favor, enséñame a conseguir la riqueza que te permite desprenderte de este diamante con tanta facilidad”.

“Más allá del éxito o la respetabilidad, lo que en realidad necesitamos para ser felices se encuentra en nuestro corazón”

“Nos amamos cuando ningún comentario o situación provoca que reaccionemos mecánicamente”

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/Claves/amarse/mismo/elpepusoceps/20101031elpepspor_7/Tes

Destapa el líder quellevas dentro
Destapa el líder que llevas dentro

Libro relacionados: Destapa el líder que llevas dentro. Un libro de autoayuda que nos da pautas para conseguir metas y reforzar la autoestima.

También puedes consultar el artículo de Eduardo Punset recientemente publicado en nuestra dirección web https://webpositiva.es/org/blog/?p=1014

En busca de la felicidad

¿Qué es lo que nos hace felices?

Hace poco días publicamos un artículo sobre un estudio que tiraba por la borda la relación dinero-felicidad. Seguramente depende de muchas cosas, pero una de las más importante es nuestra ecología mental. ¿Habéis leído el libro en busca de la felicidad de Dennis Prager?

Pienso que la felicidad se presenta en mayor medida en determinados momentos de nuestra vida. Conseguir mantener más o menos nuestra propia armonía y satisfacción quizás depende de querer lo que hacemos, de valorar el presente y seguramente también de la capacidad de amar que uno no tenga. Entiendo el amor como algo que abarca más allá de nuestros seres más cercanos.

Me resultó muy interesante la entrevista de Eduardo Puset a Mihaly Csikszentmihalyi (catedrático en neurociencias de la U. de Stanford). Se da una importancia notable a nuestra relación con el mundo laboral. Esta es una de las citas y conclusiones que se pueden leer:

Nuestros objetivos y metas son determinantes para realizarnos y probablemente nos lleven a un mejor aprovechamiento de nuestro tiempo libre. En el blog de Eduardo Punset podéis encontrar esta entrevista en la dirección http://www.eduardpunset.es/418/charlas-con/la-felicidad-es-un-estado-de-flujo

Aquí os dejamos también un fragmento de la misma en el siguiente vídeo:

Cómo cambiar de vida

Hacer realidad nuestros sueños

Frecuentemente nos excusamos mediante compromisos con otros o en falta de tiempo, y vemos la vida pasar sin ser capaces de gobernar nuestra propia vida, nos planteamos cómo romper este círculo y nos preguntamos cómo cambiar de vida y hacer lo que verdaderamente deseamos.

Hace poco, leí un interesante artículo publicado con el título “¿Cambiar de vida está a nuestro alcance?” en el diario El País digital. Os recomiendo leerlo si os ronda esta idea por la cabeza o simplemente necesitáis organizar vuestra agenda de otra manera.

Es muy curioso comprobar que hay personas que desde el principio parecen tener claro lo que quieren en la vida, pero no en todos los casos es así. Muchas veces a los seres humanos nos cuesta mucho profundizar en los que queremos y cómo empezar a establecer los cimientos de nuestra vida.

Hay una frase que siempre me ha gustado, de “Alicia en el país de las maravillas” que es algo así como “si no sabes qué camino tomar, entonces da igual la ruta que sigas” Es decir nos invita a tomar una iniciativa para vivir la aventura de vivir. No esto proponiendo por supuesto tampoco tomar decisiones a lo loco, pero es cierto que en la vida gran parte de las veces no sabemos qué cartas nos van a tocar para jugar. 

 

Aprender a vivir cada momento con satisfacción

Enfoca Positivamente los problemas

Vivir cada momento es todo un reto y es alcanzable ¿Le sacas todo el gusto a la vida? ¿Sabes disfrutar de tu presente? Seguro que no eres un infeliz vocacional, que los hay. Pero, aun así tendría arreglo. La felicidad se aprende como las matemáticas. ¿Su fórmula? Imitar a los dichosos.

Conductas que definen a los que siempre están de buen humor

¿Cada vez te ilusionas menos?

Así piensan los felices: Las personas positivas viven el momento mucho mas que el resto de los mortales: disfrutan del aquí y ahora en vez de obsesionarse con el pasado o el futuro. Su respuesta natural es el agradecimiento hacia lo que les ofrece la vida, incluso hacia cosas tan sencillas como una mañana soleada. No se resignan ante los problemas: luchar les hace sentirse vivas. En vez de centrarse en quienes les han decepcionado, piensan en todo el cariño que les da su gente.

El secreto: REPASA LO BUENO .

¿Los demás te amargan la existencia?

Así piensan los felices : La actitud mas importante para la felicidad quizás sea la habilidad de hacernos responsables de lo que sucede en nuestras vidas. Las personas satisfechas no cargan en la factura de los demás lo que les sucede: tienen el control sobre sus vidas. Odian sentirse víctimas, tanto si han metido la pata en el trabajo como si olvidaron el cumpleaños de mamá. Analizan las causas, en vez de defenderse y buscar culpables.

El secreto: NO CULPES A LOS DEMÁS DE TUS ERRORES .

¿Lo das todo y te decepcionan?

Así piensan los felices : Alguien satisfecho consigo mismo da sin preocuparse de lo que otros puedan ofrecerle a cambio. Cada día hace una buena obra, pero no para sacar provecho ni dar buena imagen. Una vez realizada la labor, la olvidan inmediatamente. Se dan cuenta de que sintiéndose eficaces aumenta su autoestima.