Cómo ser felices

Cómo ser felicesCómo ser felices es la pregunta que probablemente todos nos hemos hecho alguna vez. Quizá no exista una receta única, pero a grandes rasgos si hay  algunos trucos que pueden ayudar a conseguir tan ansiada meta.

La felicidad varía entre personas en igualdad de condiciones

A lo largo de nuestra vida todos pasamos por crisis y momentos de bonanza. Sin embargo, las personas que se consideran felices suelen tener algunos puntos en común que una vez analizados, pueden ayudar a compensar las adversidades y programarnos para nuestra particular receta de felicidad.

La mayoría de las veces, basta con aplicar pequeños cambios que nos hagan ver otra realidad en la que quizás no estamos reparando. La felicidad para algunos puede llegar a ser algo extraño e inexistente y bien es cierto que hay vidas realmente duras. Resulta curioso que la depresión sea más común en países con un nivel alto de desarrollo, cuando tenemos para muchas cosas la vida “más fácil”. De igual manera nos sorprenderíamos al comprobar que personas en igualdad de condiciones tienen un “autoconcepto” muy diferentes y una visión de la felicidad y la vida también dispar. Por tanto, podemos educarnos para tratar la vida de otra manera y en consecuencia ser felices.

10 pasos para ser felices

1. Haz una lista de actividades gratificantes

Ir al cine, al teatro, jugar al fútbol, al tenis, hacer deporte o calceta, escribir un libro, pueden ser actividades saludables y reconfortantes. Cada uno tendrá sus propias aficiones y a buen seguro que si te esfuerzas puedes hacer un listado de diez actividades que te encanten. Esfuérzate si te cuestas, quizás sea un tema de ir probando, pero házlo porque puede ser un primer paso para salir de un círculo negativo.

2. Simplifica. Las pequeñas cosas a menudo nos dan más.

Disfrutar del momento y de las pequeñas cosas que van realizando. Esto te hace vivir cada instante, sin perder de vistas tus objetivos, aquellos que son realizables y dependen de ti. Es decir si tu objetivo es que te toque la lotería, puede ocurrir o no, pero no depende de tí. Si tu reto es un trabajo, una empresa, o comparte una casa, puedes programarte para ello, pero disfruta en cualquier caso de lo que ya tienes. No vivas en el futuro.

3. Aprender a ver lo positivo

Incluso las adversidades pueden tener un lado “bueno” Nos dan tablas, madurez, nos enseñan. Esto se suele ver mejor con perspectiva, pero también se puede desarrollar y educar para que dentro de la adversidad, podamos también ver otras cosas buenas que se estén dando.

4. Las malas experiencias nos hacen crecer espiritualmente.

Enlazando con el punto anterior, decir que la vida es un caminito de rosas es vivir en la utopía. Pero de nosotros depende que esas adversidades se transformen en fortaleza interior y en definitiva espiritualidad.

5. ¡Te mereces ser feliz! Créetelo

Sentirse merecedor de esa felicidad no es una cuestión de superstición, es más bien una actitud. Hacer afirmaciones a regañadientes por muy positivas que sean no ayudará, pero si lo crees estás generando una actitud que te pone en el disparadero para ser feliz.

6. Vence al miedo

A veces, necesitamos cambios en nuestra vida, pero tenemos un gran enemigo (quizás el peor de todos): el miedo está muy presente en la vida y gran parte de las veces nos imposibilita cambiar. No está de más pararnos a pensar qué nos imposibilita ser feliz: quizás tu pareja, condicionantes familiares o sociales, el qué dirán, etc. En definitiva tomar consciencia.

7. Eliminar sentimientos negativos

Para muchos, transformar los sentimientos negativos en positivos, pasa por tocar el ego. Lo cierto, es que hay determinados sentimientos que son nocivos y un obstáculo para alcanzar la felicidad. Son aquellos como el odio, la envidia, la culpa y el miedo. También alejarnos de las personas que están envueltas en todos ellos y transmiten negatividad.

8. Confiar en los demás y hacer algo por ellos

Utilizando el sentido común y la intuición, también debemos aprender a confiar en los demás para acercarnos a los demás y brindar nuestra ayuda si se presta. Hay estudios que confirman que estas acciones nos hacen sentir útiles y bien.

9. Acordarnos de los acontecimientos agradables

Traer a nuestra memoria las experiencias agradables, sin duda ayudará a compensar las adversidades. Incluso compartirlas con los demás, para recordarnos quienes somos y para esbozar una sonrisa.

10. Contactar con nuestra esencia y nuestra parte espiritual

Independientemente de tus creencias la meditación nos ayuda a conectar con nuestro interior, a parar pensamientos y a tener un momento íntimo con nosotros mismos. Aún así, no hay una regla fija, puede ser que prefieras rezar, leer poesía o escuchar algún tipo de  música.

 En cualquier caso además de claves genéricas sobre cómo ser feliz, tú y sólo tú tendrás las claves para ello. Si no lo sabes aún te tocará investigar, qué o quién te impide serlo y qué cosas pueden ayudar a que te realices.

Lo que se necesita para ser feliz

Sensaciones, personas, afectos, armonía… Si tuviéramos que elegir, las emociones estarían antes que los bienes materiales.

Imagínese que le han ofrecido el proyecto de su vida… no importa si es personal, laboral o de cualquier otro tipo. Es un proyecto que ni puede ni desea rechazar. Se tiene que marchar muy lejos y le conceden diez deseos para convencerle. Usted puede llevarse diez cosas, lugares, experiencias… Diez hábitos, elementos u objetos a los que no querría renunciar bajo ningún concepto. ¿Preparado para viajar, preparado para hacer esta elección? Se trata de diez imprescindibles en su vida para ser feliz en su nuevo destino y con su nueva historia. ¿Qué se llevaría?

A pesar de que con esta pregunta todo el mundo empieza a fantasear, al final la elección del decálogo es muy similar para todos. Lo que la mayoría de las personas dicen necesitar para ser felices es más básico y más fácil de obtener de lo que imaginamos. Nadie elige al final un coche de superlujo ni a una mujer u hombre espectacularmente atractivos.

La familia. Sobre todo la familia inmediata, esa que convive con usted: sus hijos, su pareja, su compañero de piso, el padre o madre que admira o la abuela que tanto adora. Personas con las que comparte miedos, alegrías, decisiones, que están para dar apoyo y seguridad. Acompañantes con los que se puede estar en silencio sin que el silencio parezca incómodo. Su núcleo.

Sus amigos. A quienes confía sus secretos, sus inquietudes, y con quien abre su alma. Los que le dan la mano para tirar de usted cuando está en lo más hondo y los que se alegran de forma sincera de sus éxitos. Amigos que le quieren de verdad, sin envidia y sin rencor.

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días” (Benjamín Franklin)

Su trabajo. El trabajo es un lugar en el que uno se siente productivo, aporta ideas, participa, resuelve problemas, se relaciona con gente. El trabajo, bien gestionado y bien dirigido, es una fuente de placer. De hecho, uno de los principales motivos por los que las personas deciden trasladarse de ciudad y distanciarse de su gente. Si eligieron su dedicación por vocación, a pesar de las quejas, el esfuerzo, los horarios o la rutina, si tuvieran que viajar lejos, querrían llevarse el concepto “desempeñar una profesión”.

Sus libros, su música, las fotos y todo lo que le identifica y con lo que se ha sentido en armonía durante su vida. La cultura es ocio, es crecimiento personal, es disfrute, es fluir. Es una seña de identidad. La literatura y la música provocan un potente chorro de emociones, le hacen sentir vivo, le evocan recuerdos de la infancia, del momento en el que se enamoró e incluso de cuando sufrió.

Hay libros de los que no se despren­­dería jamás, cedés que volvería a comprar cada vez que los perdiera, fotos que le provocan sonrisas… Ese material que de vez en cuando desempolvamos para revivir, para sentir la nostalgia y el paso del tiempo y recuperar esas sensaciones que nos dejaron huella en el alma.

El estilo de vida. Las actividades que le hacen sentir de forma plena, como ir al cine, practicar deporte, pasear, jugar al fútbol, quedar con amigos, su manera de cuidarse, etcétera. El estilo de vida está relacionado con elecciones que ha ido haciendo a lo largo de su existencia y que la experiencia le dice que le sientan bien, tanto a nivel de salud como de ánimo.

El Baúl de los recuerdos. Lugares especiales que fueron formando la memoria de la vida, la de las experiencias tristes, románticas, apasionadas, salvajes, irascibles. En este baúl no hay tangibles, hay momentos: una cena en la que tomó una decisión importante, una mirada, el amigo que le traicionó, una pelea que no olvida, la cara emocionada de su hijo, el agradecimiento hacia la gente que le ha hecho bien en su vida… En el baúl también se lleva la experiencia, la formación y todo lo que ha ido aprendiendo de la vida.

El baúl condiciona mucho su carácter. Las personas que guardan más momentos felices que tristes tienden a estar en paz y en equilibrio. Mientras que las personas que miran atrás y se centran en los agravios, en las deslealtades o en sus errores se sienten irascibles y con la idea de que la vida les debe una.

Los animales domésticos. Para las personas que comparten su vida con uno, forma parte de su familia. No los abandonarían ni los dejarían fuera del proyecto.

Las emociones, las risas, el llanto, la pena, la frustración, la alegría. Ni el baúl de los recuerdos ni la lectura ni las fotos ni la música tendrían sentido si no generaran emociones. Las emociones nos hacen sentir vivos. Huimos de la rutina aburrida, la que nos convierte en autómatas, la rutina que nos pinta el alma de gris. Las personas buscan agitarse, enamorarse, sentir mariposas, ilusionarse, porque las emociones son nuestro motor.

Tecnología. Hay personas que, por trabajo o por diversión, le dedican muchas horas al día, que, bien gestionadas, han colaborado para que tenga una vida más fácil. Es cierto que le pueden esclavizar y provocar la sensación de tener que vivir deprisa, dando respuestas inmediatas a todo, pero a pesar de sus inconvenientes, pocas son las personas que hoy rechazarían los avances tecnológicos.

La ciencia, la medicina, los descubrimientos, la ingeniería, la inteligencia… todo lo que al ser humano le ha permitido avanzar, descubrir e investigar. Estas disciplinas son una fuente de superación para la humanidad. Nadie quiere dejar atrás los grandes avances que permiten vivir en un mundo más cómodo, confortable y seguro.

¿Y a usted qué le falta para ser feliz? ¿Coincide con el decálogo? Sea cual sea el déficit, tiene arreglo. Porque este decálogo, excepto el tener trabajo, no depende de la crisis. Depende de su valentía, de tomar decisiones, de orientarse hacia lo que se disfruta en lugar de hacia lo que resta. Está al alcance de casi todos los que disfrutamos del privilegio del primer mundo. Somos nosotros quienes tenemos que plantarle cara a la vida y envalentonarnos.

Diversos estudios científicos han demostrado que las personas son mucho más felices con las experiencias que con los bienes materiales. Lo material pierde valor nada más adquirirlo, pero la huella que dejan las emociones fruto de las experiencias perdura en el tiempo, en la memoria. Y recordando una vivencia podemos volver a experimentar lo que sentimos sin tener que repetirlo.

“La felicidad es interior, no exterior; por tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos” (Henry van Dyke)

Empiece por decidir qué punto del decálogo le gustaría potenciar o tener en el caso de que no lo posea, y defina cómo quiere satisfacerlo. Tener experiencia con los puntos del decálogo depende en gran parte de nosotros mismos. Elegimos a nuestras parejas, decidimos tener hijos, escogemos a los amigos, formamos nuestro estilo de vida, decidimos recordar un agravio u olvidarlo, disfrutamos con nuestros hobbies, damos valor a los avances, nos fascinamos con una obra de arte o nos recreamos en la lectura. A pesar de que el valor del dinero es importante, en el decálogo no es determinante para ser feliz.

Lo de pedir un deseo y que se elija “que me toque la primitiva” es más utópico que real. Cuando nos vemos en la tesitura de tener que elegir con criterio y de verdad, su atención está puesta en lo importante. Las personas felices lo son no porque tengan más que otros, sino porque ponen su atención en lo que tiene sentido.

Entrenarse para ser feliz es entrenarse para vivir, o viceversa. Lo uno lleva a lo otro. Pero entendiendo este concepto en toda su envergadura, existir para soñar y para recrearnos en lo que suma. Nadie firma un contrato ni promete pasar por un calvario para ser dichoso. No hay mejor paraíso que el que generamos a nuestro alrededor. La vida es un lugar para disfrutar, para rodearse de buena gente, para sacar lo mejor que lleva dentro, para compartir, para ser bondadoso; en definitiva, para ser persona. ¿A qué espera? Hoy es un buen día para ser feliz.

Fuente: El Pais

En busca de la felicidad

¿Qué es lo que nos hace felices?

Hace poco días publicamos un artículo sobre un estudio que tiraba por la borda la relación dinero-felicidad. Seguramente depende de muchas cosas, pero una de las más importante es nuestra ecología mental. ¿Habéis leído el libro en busca de la felicidad de Dennis Prager?

Pienso que la felicidad se presenta en mayor medida en determinados momentos de nuestra vida. Conseguir mantener más o menos nuestra propia armonía y satisfacción quizás depende de querer lo que hacemos, de valorar el presente y seguramente también de la capacidad de amar que uno no tenga. Entiendo el amor como algo que abarca más allá de nuestros seres más cercanos.

Me resultó muy interesante la entrevista de Eduardo Puset a Mihaly Csikszentmihalyi (catedrático en neurociencias de la U. de Stanford). Se da una importancia notable a nuestra relación con el mundo laboral. Esta es una de las citas y conclusiones que se pueden leer:

Nuestros objetivos y metas son determinantes para realizarnos y probablemente nos lleven a un mejor aprovechamiento de nuestro tiempo libre. En el blog de Eduardo Punset podéis encontrar esta entrevista en la dirección http://www.eduardpunset.es/418/charlas-con/la-felicidad-es-un-estado-de-flujo

Aquí os dejamos también un fragmento de la misma en el siguiente vídeo: