Nadie me ha regalado nada

Como en la vida, en el ajedrez, nadie me ha regalado nada.
Jugar la partida

Si es uno de esos días que te he levantado con la necesidad de una dosis extra de autoestima, aquí va este artículo, para apelar por ese orgullo a veces necesario y la frase a modo de mantra “nadie me ha regalado nada”.

A veces nos sentimos abatidos y no comprendemos nada de lo que nos sucede. Es tan fácil sentir algo así con lo que desde fuera se nos exige. También otras veces somos nosotros mismos los que nos ponemos trampas para ver que detrás hay alguien maravilloso.

¿De qué depende el éxito?

“Tanto tienes, tanto vales”… Pues no, no estoy en absoluto de acuerdo. El mundo nunca se hubiera movido sin los anónimos, ni sin la mayoría de personas que han hecho y hacen que la sociedad “avance”. Aún incluso, diría yo si no te has caído en alguna ocasión, si no has fracasado, es probable que seas un niño.

Cuando pienso en lo que he hecho, que nadie me ha regalado nada, que lo que tengo, lo tengo por méritos propios es porque necesito reforzar mis imagen personal, mis valores, lo que soy. Seguramente has mordido el polvo alguna vez y también te has levantado, puedes haber fracasado más veces que catado el triunfado…y aquí sigues.

Sé que a veces, uno desea que el viento venga de espalda y favorable. Cuando el cansancio te abruma es fácil hincar las rodillas…pero algo te hace continuar, aunque sea por inercia.

“Soy fuerte y ahora solo queda el triunfo, el de tener la paz necesaria de saber que gane o pierda soy auténtico, genuino. Que si me equivoco, al menos lo habré intentado, que si hago daño a alguien, lo habré hecho sin intención alguna”.

El éxito está en la buena gestión de tu interior

No, no estás en la revista Forbes, no sales en televisión, no firmas autógrafos…y, sin quitar méritos a nadie, sé que no siempre gana el que más se esfuerza o el que juega limpio y por eso mismo la línea divisoria entre el “éxito” y el “fracaso” es muy delgada.

Que no me toquen la autoestima por favor. Lo que tengo, lo tengo por mis méritos, lo que soy ha sido cada paso que he dado. Contemplo la vida en su conjunto, juego mi partida y por supuesto, nadie me ha regalado nada.

Una de las cosas que me lleva a mantener este blog es alguna de las historias personales de superación que nos habéis compartido. No dudes en contarnos la tuya en testimonio escrito o si prefieres a través del videoblog de webpositiva. Gracias.

Huele a libertad

Huele a libertad

No sé qué es ni a qué huele la libertad exactamente o de qué depende. No me refiero a la libertad política que bien es cierto que resulta determinante, cuando naces en un país que carece de ella. Hoy quiero hablar de la libertad personal, lo que nos hace sentirnos auténticos y plenos.

Me resultaba curioso es cuchar esta expresión hoy en uno de mis compañeros de trabajo, el día que se jubilaba un miembro del equipo: “¡huele a libertad!” exclamaba y felicitaba al tiempo en un día que se supone especial para esta persona.

Ocurre en ocasiones que te gustaría romper con todo porque sientes el peso de la rutina. Los días parecen ser un calco el uno del otro, cada uno con su película. Si tienes familia todo gira entorno a una vida en común monótona y sientes que te falta espacio. Si estás solo porque echas de menos compartir tu tiempo con otras personas.

Existe un vacío, un pozo insaciable e imposible de llenar. Las obligaciones, o las expectativas no cumplidas nos atraen a suelo por un “efecto gravedad”, parece que nos pesa todo y cuesta mover los pies de la tierra.

Es entonces cuando nos cuesta encontrar el sentido y el rumbo y el sentido a todo. Ansiamos saber a qué huele la libertad pero ni siquiera sabemos cómo alcanzarla. Puede ser que seas de los que no se complique ni cuestiona demasiado las cosas, lo cual puede ser ventajoso, pero quizás también llegues a aceptar la rutina como parte del juego sin ser consciente de que estás anclado al abismo.

La cuestión es que a veces no son ni tan siquiera los factores externos los que nos atan. Muchas veces tenemos un condicionante interno, algo mucho más profundo en nuestro ser que nos nubla la visión de nuestra naturaleza, de lo que queremos.

¿Qué es para vosotros la libertad? ¿Qué os hace sentir libres? Me pregunto cuántas personas saben responder con rotundidad lo que les llena en la vida y si lo sabe qué le impide llevarlo a cabo. ¿Es necesario esperar a jubilarse para ser libres? ¿Es necesario esperar a que los niños crezcan? ¿Hay que esperar a tener una pareja?

Quizás todo pasa por un buen plan, por trazar una hoja de ruta. Se hace necesario conocer nuestros valores personales, por priorizar y establecer pequeñas metas antes de llegar a la meta final.

No sé, querido lector si estás en fase de cuestionarse todo. Si es el caso, bienvenido al club. Quien más quien menos, ha tenido esa sensación en algún momento de su vida y ser consciente de ello es un primer paso para romper con esa rutina que muchas veces es fruto de nuestra insatisfacción personal. Empieza hoy a configurar tu plan.

Gracias por leernos. Si lo deseáis podéis enviarnos vuestras opiniones al videoblog. Hasta pronto.

Nada es para siempre

Nada es para siempre, todo cambia

Cambia, todo cambia

Una de las cosas que me motiva a seguir escribiendo en este blog es que veo mi propia evolución personal. Seguramente hace veinte años no pululaba siquiera esta afirmación por la cabeza “nada es para siempre” y la verdad que aunque no me gusta ser categórico casi con nada la propia experiencia te hace ver que todo cambia, aunque sea de forma sutil.

Nada es para siempre, no. Cuando eres joven el tiempo parece transcurrir de una forma lenta, una año lo sientes como si la órbita que lo rige fuera la marciana. Se tiende a ver el futuro de una manera más estable y fácil. Las personas que te rodean parece que fueran a estar contigo toda la vida

Pero en ese transcurrir a ritmo de cuentagotas de repente te das cuenta que el barril está ya a medias de llenar y ves el fondo pero lo ves ya lejos con la distorsión del agua y de la luz. Las personas que estaban ahí, ya no están, aquel familiar, aquella pareja, aquella casa, aquel trabajo, aquel amigo. Cambia todo cambia, como escribió el músico Julio Numhauser.

Lejos de idealismos

Lo cierto es que el goteo seguramente sigue para bien y aquellos años marcianos se han convertido en un reloj de arena y a veces te gustaría achicar del barril algo del agua que ya cubre. Has echado músculo a base de brazadas y pataletas, te sabes fuerte, pero contemplas todo con menos idealismos y más respeto hasta el punto de que aveces te gustaría tener más frescura o inocencia.

Cambia, todo cambia y con cada día muere algo de nosotros o de nuestro entorno. Es el precio de la experiencia, que suele sacrificar físico por sabiduría y algo tendrá esta última que nos hace enfrentar el camino si volver la cabeza demasiadas veces, las justas para saber a que altura del mismo estás, que cambia, todo cambia y que te diriges a un destino que en su culminación, habrá forjado un espíritu.

Ansiedad e imaginación

Ni presente ni futuro, la clave vivir en el aquí y ahora

Ansiedad e imaginación muchas veces están relacionadas por distintos motivos y es curioso, porque la psicología moderna nos advierte de una estadística especialmente reveladora: El 90 por 100 de las cosas que nos preocupan jamás llegan a suceder; sin embargo tanto el cuerpo como la mente las viven como si fueran reales.

Vivimos permanentemente preocupados por cosas que no tienen por qué suceder. ¿Y si no paso el examen? ¿Y si me echan del trabajo? ¿Y si no llego a entrar en la universidad? ¿Y si no llevo me sale bien este nuevo proyecto? ¿Y si no renuevo mi contrato? ¿Y si mi pareja no me quiere y se va? ¿Y si le pasa algo a mi hijo? ¿Y si me pasa algo? ¿Y si mis padres se ponen malos? Ese «y si…» permanente tiene un fuerte impacto tanto en la mente como en el cuerpo, cuando realmente solo podemos actuar, sentir y responder en el momento presente. Debemos responsabilizarnos sobre nuestra capacidad de proceder en el hoy y el ahora. Podemos encontrar soluciones a la ansiedad aunque un buen autoconocimiento nos ayudará a combatirla y sobre todo prevenirla.

Superar las heridas del pasado para poder mirar con ilusión el futuro

Vivir anclados en el pasado nos puede llevar a la depresión, a la neurosis y
al resentimiento
; por otro lado vivir con la preocupación al extremo por el futuro también lleva a la ansiedad. En el siglo XXI, la depresión y la ansiedad son las dos grandes enfermedades.

El pasado nos aporta experiencia, pero nunca debería predestinar nuestro futuro. El hecho de permanecer con la mente centrada en el pasado, de volver una y otra vez a algo que ocurrió hace tiempo, puede provocar en nosotros emociones o sensaciones tales como la melancolía, la frustración, la culpa, la tristeza o el resentimiento y llegar a una depresión. La cuestión es que todo este cóctel o uno de sus ingredientes, impiden que disfrutemos del presente.

El estancamiento no ayuda, porque estamos impidiendo avanzar en la vida. No dejes que ansiedad e imaginación se alíen en tu contra, el simple de hecho de conocer estos datos te ayudará a combatirla. Tener hábitos saludables, la práctica del Mindfulness, el deporte, hablar y relacionarnos, etc también serán siempre de gran ayuda.

Estudio Vocacional

Estudio Vocacional
Existen distintas vías para realizar un estudio vocacional

Un estudio vocacional puede ayudarte a confirmar lo que en realidad ya sabes, pero quizás no has visto. Todos llevamos dentro algo especial que nos hace diferentes a través de unos rasgos particulares y unas fortalezas que nos dan un talento para un fin concreto.

Si estás en un momento de dudas, de no saber qué dirección tomar, qué motivaciones tienes, este sistema de trabajo puede ponerte en la lanzadera de despegue. Si aún no has reconocido todo el potencial que tienes en tu interior, puedo ayudarte a hacer emerger esos valores innatos que te te llevarán a una nueva versión tuya.

¿En qué consiste el estudio vocacional?

El estudio vocacional se basa en dos vías diferentes pero complementarias. Es curioso pero suelen dar el mismo resultado siendo de una naturaleza tan opuesta: una científica y la otra holística.

¿Cuáles son los dos métodos empleados?

  • Realización práctica de Test: desde un punto de vista científico, la psicología trabaja con test vocacionales y de personalidad para descubrirnos el potencial de la persona. También podemos trabajar
  • Estudio de Valores: Ocurre en ocasiones (no siempre) que la persona no reconoce sus valores o puntos fuertes. A veces también se pierden cuando nos sumergimos en una crisis personal. Lo cierto es que estos valores es importante identificarlos, porque son la base de lo que somos en diferentes entornos: personal, profesional, familiar, amigos, etc
  • Establecer hoja de ruta: Cuando ya tenemos un mapa global de la persona, podemos profundizar más en losobjetivos. En un marco del coaching, de la psicología y medios holísticos, valorando a la persona en su conjunto, en función de sus necesidades, podemos empezar ya a establecer una hoja de ruta para alcanzar metas.

Creo, todo ello combinado, suele ser revelador para establecer un punto de partida, una hoja de ruta y una meta personal. La motivación en el trabajo o en cualquier otra faceta de la vida será un plus añadido siempre y también se puede trabajar.

En muchos casos, además del estudio las persona solicitan o precisan una supervisión y un seguimiento a través unas sesiones de coaching. Si estás en esta página quizás estés en ese momento de incertidumbre o de necesidad de cambiar de aires, etc. Como sea te animo a seguir en ese momento de indagación y autoconocimiento.

Solicítame información sin compromiso.