¿Cómo te gustaría construir tu vida?

¿Cómo te gustaría construir tu vida?
Volver a salir del cascarón para vivir la vida

¿Qué quieres hacer para construir tu vida, cómo quieres vivir, qué persona quieres ser? Existe un porcentaje alto de personas que viven fuera de su centro. El ritmo al que estamos sometidos nos dificulta ser la persona que queremos ser y estar en la vida como nos gustaría. Incluso este ritmo hace que ni nos lo planteemos.

Darse cuenta de dónde venimos

Vivimos desde el exterior de nosotros mismos, de acuerdo a pautas que nos vienen dadas por los grupos de influencia a los que pertenecemos. Ya desde la infancia no se nos permite estar atentos a lo que realmente nos gusta, nos apetece, nos motiva. Nos educan en lo correcto más que en el descubrimiento de la sintonía con nuestro potencial. Elegimos la formación para el futuro por las salidas profesionales que nos ofrece, nos presentamos a las entrevistas de selección preparando respuestas que no se corresponden con lo que somos, con nuestros deseos y expectativas, sino con lo que el entrevistador espera oír. El ámbito laboral no se escapa de este fenómeno. Nos comportamos en el trabajo de acuerdo con lo que otros esperan ver, aunque se contradiga con convicciones personales profundas.


¿Es de esta forma como queremos vivir nuestra vida?

Lo cierto, es que cada vez somos más los que deseamos identificarnos con nosotros mismos, aprender a conocernos y para ello, necesitamos dedicarnos atención. Para ello, es muy importante aprender a sintonizar con nuestras inquietudes vitales, lo que nos hace sentir bien y lo que no nos hace felices, en todos los ámbitos de nuestra existencia.

Para ello, el primer peldaños que hemos de subir para encontrar nuestro centro, es tomar como referencia nuestras emociones, qué siento?… enseguida nos aparecerá la siguiente pregunta relacionada: qué quiero hacer de mi vida, cómo quiero vivirla, qué tipo de persona quiero diseñar?. Y cada una de nuestras respuestas nos mueve a la acción, y dan lugar a un proceso en el que nos construimos identificándonos con
nuestro sentir profundo, con nuestro deseo de ser una y no otra persona. Y probablemente, ser fieles a ello implique rupturas, con lo que fuimos, con lo que se esperaba de nosotros, con lo que no nos hacía felices a pesar de que fueran motivos de éxito o de una buena fachada ante los demás.

Cada día tiene veinticuatro horas, y somos libres para decidir cómo queremos vivir cada una de ellas, en cada ámbito, en cada espacio, en cada entorno, con cada persona que nos rodea… podemos llenarlas de retos, de ambición, de deseo por erigir lo que deseamos ser o por dejarnos llevar donde los condicionamientos sociales nos dirijan. Somos los dueños de nuestra vida y podemos hacer de ella una experiencia maravillosa. Por qué no empezar a caminar hacia donde queramos estar?. Y, en
algún momento miraremos hacia atrás y, qué pasará con nuestra mirada, se sentirá orgullosa de nuestra construcción, o desearía volver a empezar?

Es el momento de reconocer y hacer crecer tus valores personales, de sentirte capaz y de luchar para conseguir hacer realidad tus sueños.

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Curso cómo hablar en público

Cómo hablar en público

Este curso de cómo hablar en público está dirigido a todo tipo de personas. Puedes ser persona de empresa y habitualmente tener que exponer ante una junta, quizás defender tu tesis ante un tribuna, puede ocurrir también que necesites desarrollar tu canal en Youtube. Hoy más que nunca las habilidades para dirigirnos a un público despiertan interés por las posibilidades que ofrecen la comunicaciones y las nuevas tecnologías.

Experiencia personal

De mis experiencias personales debo decir que puedo aportar la visión que tengo desde las tres etapas en las que me he visto implicado en algún curso de cómo hablar en público: Aportaré mi primera visión como un principiante acomplejado, junto con mi visión de un realizador ya experto y, por último, mi visión y mis experiencias como entrenador de formadores durante más de 20 años.

Partimos de la base de que tu, de manera voluntaria o por la circunstancia que sea ya tienes asignada y asumida la tarea de hablar en público. TÚ ya tienes asumido el compromiso y la responsabilidad de comunicar tus ideas y eso te tiene preocupado y en estado de ansiedad.

Mejor aún si eso no es así, y ya vienes curado de espanto y te expresas con naturalidad y sin complejos. Los que ya estamos en ello tenemos asumido que antes de salir a escena ese brote de ansiedad es muy normal y hay que asumirlo simplemente. Incluso aún seguimos teniendo esas sensaciones, a pesar de ser mas veteranos, porque en parte ese estado es un reflejo de que todo orador o persona que habla, tiene un gran respeto por el público y un gran sentido de su responsabilidad.

Mi primera aportación, para ayudarte a superar tu peor trance, es que al cabo de los dos o tres primeros minutos de estar hablando, todo se te pasa y estarás normal, o sea, hablando con naturalidad. Nuestro propósito es ayudarte a conseguirlo, no solo mediante la lectura de libro y apuntes, sino sobre todo, mediante la realización de las prácticas que te recomendaremos.

¿Cómo controlar la ansiedad?

Has de saber que los cuatro factores mayores causantes de la ansiedad del orador son: 1) NO dominar bien el tema, 2) No haberte fijado unos objetivos y un sencillo plan de ruta. 3) No saber gestionar los tiempos de tu exposición, y 4) Cuando es la primera vez que hablas en público y, como es natural, tienes dudas de COMO hacerlo.

La buena noticia es que todo eso se aprende cuando te contamos algunas técnicas, y se perfecciona cuanto más las prácticas y más actúas como presentador y ahí es cuando desaparece tu estado de ansiedad.

Y te daremos las técnicas y las fortalezas necesarias para que elimines tus temores, o tus “mariposas en el estómago”, y si perseveras en tus prácticas, yo te aseguro que llegarás a sentirte a gusto y muy feliz, cuando veas a tu público despedirte sonrientes y agradecidos por haber recibido los conocimientos que les has transmitido, el contenido que les has dado y la forma en que se lo has expuesto.

Objetivos del Curso

Al finalizar esta formación práctica, los asistentes habrán conseguido los siguientes beneficios:

  • Fortalecer su nivel habitual de autoconfianza y aplomo a la hora de hablar en público
  • Disponer de técnicas y recursos para captar la atención de su audiencia, y mantenerla
  • Adquirir la habilidad de presentarse atractivamente ante su público, o de presentar correctamente a otro compañero u orador, participante en el mismo evento
  • Estructurar adecuadamente el desarrollo de un discurso, o de una presentación profesional
  • Acostumbrarse a incluir aperturas brillantes y cierres que dejen un mayor y mejor impacto
  • Seleccionar lo más atractivo de tus conocimientos para ser de utilidad a tus oyentes
  • Reforzar la credibilidad de tus argumentos, con datos, gráficos, estadísticas, testimonios, analogías, hechos.
  • Conocer modos de obtener el mayor provecho del uso de soportes visuales para reforzar los mensajes
  • Estudiar y reconocer tu propia imagen analizando videos con tus actuaciones.
  • Valorar la importancia del lenguaje NO verbal. Perfeccionar tonos, gestos y otros factores
  • Tener recursos para motivar a un equipo y conseguir su cooperación entusiasta
  • Fomentar la participación y responder de forma coherente las preguntas e interrupciones
  • Tener agilidad, soltura y transmitir credibilidad cuando te veas ante preguntas comprometidas, o en situaciones de fuerte presión
  • Comunicar valores positivos y conseguir motivar y persuadir a tu auditorio para una causa que inicialmente no apoyaban.

El curso cómo hablar en público es eminentemente práctico, porque pueden ser diferentes las razones por las que desees adquirir o perfeccionar etas habilidades. Te animamos a asistir a estas jornadas y formaciones, ya sea en su versión webinar como en la modalidad presencial. Solicítanos información y Reserva tu plaza. Te esperamos.

Oda al anónimo

El mundo se ha movido históricamente por anónimos

Sin ti el mundo no se movería

Acostumbrado a ver galas y escuchar grandes discursos de famosos y personajes de renombre, he querido hoy escribir mi particular oda al anónimo. No es cuestión de quitar méritos a actores, cantantes, ni mucho menos a científicos, médicos e investigadores que tanto han hecho por la humanidad. Se trata más bien de justicia, porque echo de menos estatuas y homenajes a las personas de a pie, sin las que seguro el mundo nunca se hubiera movido.

Somos la verdadera piedra angular

La verdad que nunca he sido de idolatrar, sí de admirar por supuesto y de valorar el trabajo y el esfuerzo que realizamos. Me emociona escuchar una ópera de Puccini, la novena sinfonía de Beethoven y puedo vibrar con muchos grupos de Rock de los sesenta o actuales.

La cuestión es que me sale cierta rebeldía cuando entramos en comparaciones personales y profesionales. Admiro igualmente a las personas que se levantan por la mañana a trabajar, soportan atascos, aglomeraciones en transporte público, cargan peso, realizan esfuerzos físicos, mentales, de todo tipo.

A veces creo que hay tantos problemas de autoestima por el grado de valor que se da a las profesiones y por la falta de respeto hacia las personas que las ejercen. Siento tanto agradecimiento hacia la persona que me pone el café por la mañana, siento tanto respeto por las personas que han puesto ladrillo a ladrillo de mi casa y edificio donde trabajo. Valoro tanto el médico que me ha sacado las castañas del fuego cuando he caído.

Confieso cierto hartazgo hacia las idolatrías y casi sometimiento hacia determinados personajes públicos. Valoro como decían que sepan dar raquetazos, patadas a un balón, tengan una voz capaz de erizar el vello. Todo esto es parte del espectáculo y es genial.

Como sea, la historia nos pertenece a todos por igual. Conocemos a los generales que han planificado y casi obligado a ir al frente con su culo bien pegadito al asiento, pero la lucha la han enfrentado los soldaditos de a pie, quizás incluso por una causa ajena a ellos; así es la vida.

Por eso esta oda al anónimo es para ti, para mi, para todos porque el mundo no hubiera respirado nunca si nosotros y los ídolos os necesitan más que vosotros a ellos, no me cabe duda.

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Nunca es tarde

El tiempo: nunca es tarde
Nunca es tarde para realizar un sueños

El sentido de tu vida

Según vamos cumpliendo años, se agudiza la sensación de que muchas puertas se nos van cerrando y creer en el casi eslogan o mantra “nunca es tarde” parece más bien un consuelo que se nos lanza a modo de palmadita en la espalda y que no siempre digerimos con buen gusto.

Bien, no quiero tampoco caer en la palabrería fácil, porque soy de los que piensa que los extremos se tocan. Me gusta decir que debemos permanecer con los pies en la tierra pero con la mirada al horizonte.

Me explico con el ejemplo; si llegado el caso tenemos noventa años y queremos jugar en la los Angeles Lakers de la NBA, improbable que lleguemos, salvo que la ciencia tenga la manera de mejorar nuestro físico. Quizás, si mi pasión es el baloncesto, puedo encontrar alternativas como comentar partidos en un blog, entrenar un equipo juvenil o simplemente disfrutar de los partidos de mi equipo entre amigos. Un segundo plan, siempre está bien tenerlo.

Tú experiencia es un valor

La vida está llena de momentos buenos y malos, de fracasos, de objetivos alcanzados, de decisiones importantes. No nacemos con una bola de cristal, seguimos nuestra brújula interna, nos asaltan imprevistos e influencias ajenas que a veces nos dificultan llegar a donde queremos o nublan nuestras verdaderas pasiones.

En mi opinión, estamos en constante aprendizaje. Creo en el Karma, pero obviamente no tienes por qué estar en este marco de creencia. Lo cierto es que desde que nacemos nuestras experiencias nos van forjando el alma, la mente y nuestra personalidad. Esta madurez es el mayor de los activos y te dará una visión única para entender y ayudar a otras personas que hayan vivido cosas similares.

¿Sabes lo que quieres?

No hay un manual objetivo y único que nos de la hoja de ruta para alcanzar sueños; bueno en realidad si lo hay, pero es único y personal. Sólo lo tienes tú y nadie más. Puede ocurrir que tengas claro lo que quieres o puede ocurrir justo lo contrario, que te la incertidumbre te inunde.

Para el primer caso, es cuestión de trazar y diseñar tu camino y los pasos que tienes que ir cubriendo. Si sabes que quieres aprender un instrumento, puedes empezar por apuntarte a unas clases o ver tutoriales, por programar tus horas de estudio, tus ensayos. Puedes establecer pequeñas metas e incluso pequeños premios cada vez que vayas completando cada una de estas paradas.

Pero, ¿por qué cuento todo esto? Sencillamente porque a medida que crecemos y nos hacemos mayores, si nuestras expectativas no se han visto satisfechas, vamos agrandando un vacío interior y una sensación de fracaso que nos resulta difícil de llenar, pero aquí vuelvo nuevamente a la frase hecha “nunca es tarde” Pon en marcha tu plan de acción vocacional.

Ejercicio para conocerse

Pero puede ocurrir también que no sepas ni qué quieres. Más que nunca debes recordarte y partir de la idea de que tu vida tiene un valor incalculable en experiencia. Probablemente hayas sacrificado muchísimas cosas, pero no resulta suficiente, necesitas algo que te llene.

Voy a contarte un pequeño truco que puede ayudarte y es simple; escribir de puño y letra. Cuando escribimos sobre el papel, aflora todo lo que hay en nuestra mente subconsciente, déjate llevar por lo que te salga cada día.

Piensa en las cosas que hacías de pequeño, de joven y a las que fuiste renunciando, pregúntate qué cosas valoras, también si eres más emocional o más racional. ¿Eres una persona introvertida o extrovertida? Anota comportamientos, gustos, patrones que repites ¿Haces siempre las mismas cosas?

Deja que el bolígrafo te lleve poco a poco a las respuestas, haz cosas diferentes. Prueba si lo deseas con algún test de personalidad o hasta con la carta natal, a veces dan buenas pistas y nos sitúan en un punto de partido. El tema es que aunque no lo sepas, debes de trazarte una hoja de ruta para ir descubriendo, porque nunca es tarde y porque tu puedes. Tu vida siempre tendrá un sentido, aunque no lo veas.

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Cómo superar la culpa

Cómo superar la culpa
Cómo superar la culpa

Para conocer cómo superar la culpa, primero hay que reconocerla y saber que es uno de los sentimientos más limitantes y dañinos. Puede tener un origen interno o externo tal como describo a continuación:

  • Cuando este sentimiento de culpa surge desde tu interior es porque buscas permanentemente en tu mente un fallo o una decepción. Ves constantemente tus errores y limitaciones juzgándote tan duramente que llegas al desprecio hacia tu persona sin ser capaz a penas de ver lo positivo.
  • Otras veces es tu entorno o alguien en concreto que parece señalarte todo o hacer juicios de valor permanentes, acusaciones, chantaje emocional, etc. “no deberías haber hecho esto”, “Si no me haces casos me voy a poner triste”, etc.

¿Cómo combatir la culpa?

Como digo siempre, no sé si hay una receta única para ello, pero si hay unas pautas que nos pueden ayudar a superar la culpa y conseguir ser más felices:

  • Primero de todo anota las culpas recurrentes que te asaltan.
  • Anota también los principales fallos que te reprochas del pasado sin ser duro; ahora no es el momento. De esta manera seremos más conscientes de qué nos está pasando interiormente.
  • Observa ese acontecimiento que quizás te ha venido persiguiendo. Hazte consciente de que la culpa no te ayuda a crecer y es un sentimiento limitante. Da un paso al frente de una vez.
  • Hazte esta pregunta ¿qué me estoy perdiendo de mi presente viviendo en ese estado de culpa? Vas a hacerte consciente de la cantidad de buenas cosas que estás dejando pasar ahora.
  • De la culpa es fácil pasar al victimismo, que es igualmente tóxico que además es un círculo vicioso que puede llegar a desarrollar una conducta neurótica que obstaculiza y limita tu visión de la vida y tu relación con los demás.
  • Empieza a buscar todas las cosas buenas que tienes. Póntelo casi como ejercicio de disciplina diario, bucea dentro de ti, no importa lo que te cueste verlo, porque lo encontrarás. Las personas que no se aman tienen una visión distorsionada de la realidad. Mantente ajeno de la opinión de los demás, esa será tu principal misión si es el caso; rebélate un poquito que ya te toca.
  • Es momento también de definir tus valores personales y fortalecerlos ¿Quién eres? ¿Qué gobierna tu vida. Baja el listón de la autoexigencia o de las exigencias de los demás hacia ti.

En resumen para superar la culpa primero es ser consciente de que ese sentimiento está arraigado en lo más profundo de tu ser, que puede derivar en victimismo, depresión. etc. Da un golpe en la mesa de una vez por todas, porque en tu interior hay un tesoro que te está guardando. Recuerda que puedes suscribirte a nuestro boletín para tener acceso a toda la información.