Nada es para siempre

Nada es para siempre, todo cambia

Cambia, todo cambia

Una de las cosas que me motiva a seguir escribiendo en este blog es que veo mi propia evolución personal. Seguramente hace veinte años no pululaba siquiera esta afirmación por la cabeza “nada es para siempre” y la verdad que aunque no me gusta ser categórico casi con nada la propia experiencia te hace ver que todo cambia, aunque sea de forma sutil.

Nada es para siempre, no. Cuando eres joven el tiempo parece transcurrir de una forma lenta, una año lo sientes como si la órbita que lo rige fuera la marciana. Se tiende a ver el futuro de una manera más estable y fácil. Las personas que te rodean parece que fueran a estar contigo toda la vida

Pero en ese transcurrir a ritmo de cuentagotas de repente te das cuenta que el barril está ya a medias de llenar y ves el fondo pero lo ves ya lejos con la distorsión del agua y de la luz. Las personas que estaban ahí, ya no están, aquel familiar, aquella pareja, aquella casa, aquel trabajo, aquel amigo. Cambia todo cambia, como escribió el músico Julio Numhauser.

Lejos de idealismos

Lo cierto es que el goteo seguramente sigue para bien y aquellos años marcianos se han convertido en un reloj de arena y a veces te gustaría achicar del barril algo del agua que ya cubre. Has echado músculo a base de brazadas y pataletas, te sabes fuerte, pero contemplas todo con menos idealismos y más respeto hasta el punto de que aveces te gustaría tener más frescura o inocencia.

Cambia, todo cambia y con cada día muere algo de nosotros o de nuestro entorno. Es el precio de la experiencia, que suele sacrificar físico por sabiduría y algo tendrá esta última que nos hace enfrentar el camino si volver la cabeza demasiadas veces, las justas para saber a que altura del mismo estás, que cambia, todo cambia y que te diriges a un destino que en su culminación, habrá forjado un espíritu.

Ansiedad e imaginación

Ni presente ni futuro, la clave vivir en el aquí y ahora

Ansiedad e imaginación muchas veces están relacionadas por distintos motivos y es curioso, porque la psicología moderna nos advierte de una estadística especialmente reveladora: El 90 por 100 de las cosas que nos preocupan jamás llegan a suceder; sin embargo tanto el cuerpo como la mente las viven como si fueran reales.

Vivimos permanentemente preocupados por cosas que no tienen por qué suceder. ¿Y si no paso el examen? ¿Y si me echan del trabajo? ¿Y si no llego a entrar en la universidad? ¿Y si no llevo me sale bien este nuevo proyecto? ¿Y si no renuevo mi contrato? ¿Y si mi pareja no me quiere y se va? ¿Y si le pasa algo a mi hijo? ¿Y si me pasa algo? ¿Y si mis padres se ponen malos? Ese «y si…» permanente tiene un fuerte impacto tanto en la mente como en el cuerpo, cuando realmente solo podemos actuar, sentir y responder en el momento presente. Debemos responsabilizarnos sobre nuestra capacidad de proceder en el hoy y el ahora. Podemos encontrar soluciones a la ansiedad aunque un buen autoconocimiento nos ayudará a combatirla y sobre todo prevenirla.

Superar las heridas del pasado para poder mirar con ilusión el futuro

Vivir anclados en el pasado nos puede llevar a la depresión, a la neurosis y
al resentimiento
; por otro lado vivir con la preocupación al extremo por el futuro también lleva a la ansiedad. En el siglo XXI, la depresión y la ansiedad son las dos grandes enfermedades.

El pasado nos aporta experiencia, pero nunca debería predestinar nuestro futuro. El hecho de permanecer con la mente centrada en el pasado, de volver una y otra vez a algo que ocurrió hace tiempo, puede provocar en nosotros emociones o sensaciones tales como la melancolía, la frustración, la culpa, la tristeza o el resentimiento y llegar a una depresión. La cuestión es que todo este cóctel o uno de sus ingredientes, impiden que disfrutemos del presente.

El estancamiento no ayuda, porque estamos impidiendo avanzar en la vida. No dejes que ansiedad e imaginación se alíen en tu contra, el simple de hecho de conocer estos datos te ayudará a combatirla. Tener hábitos saludables, la práctica del Mindfulness, el deporte, hablar y relacionarnos, etc también serán siempre de gran ayuda.

Amar prolonga la vida

amar prolonga la vida

Amar prolonga la vida porque afecta de forma positiva a todas las facetas de la misma. No me refiero solo al amor de pareja y tampoco pretendo en este artículo dar una charla moralista, pues me baso en hechos científicos. Somos seres puramente sociales y la manera en que construyamos las relaciones personales y cómo cuidemos nuestro interior tendrá un efecto dominó sobre nuestra felicidad. Las relaciones tóxicas nos agotan y nos llevan a enfermar, sin embargo, cuando esas relaciones son equilibradas, cuando participamos en grupo, ayudamos y dejamos que nos ayuden, etc, estamos generando bienestar, mejorando nuestra salud y probablemente alargando nuestra vida.

Un psiquiatra norteamericano llamado Robert Waldinger realizó un estudio a grupos de población de distinto ámbito y estatus social durante más de setenta y cinco años. La conclusión final del estudio es que efectivamente las buenas relaciones nos hacen más felices y saludables. Este estudio se desglosó en tres puntos muy claros:

  • Establecer lazos con los demás nos beneficia, mientras que la soledad mata. Suena fuerte, pero este estudio concluye que en la mayoría de los casos la soledad es tóxica, porque nos hace más propensos a enfermar y se relaciona con demencias y Alzheimer.
  • Es más importante la calidad de los vínculos que la cantidad. La cuestión es cómo de sanas o conflictivas son esas relaciones.
  • Una buena relación se basa en la complicidad y el compañerismo. El estudio también concluyó que el saber que puedes contar con el otro preservan mejor su memoria que aquellas que no confían o saben que no pueden contar con la otra persona.

Por tanto, amar no es una cuestión de moralina tampoco de idealizar ni empalagar con algunos tópicos que han proliferado en tiempos. Es frecuente cuando entramos en una crisis personal o de salud que se revalorice esa necesidad de amar y ser amados. También en los casos de personas que están a punto de morir, añoran haber dedicado más tiempo al cuidado de esas relaciones, a aspectos quizás más espirituales. Amar prolonga la vida, nos hace mejor personas y más felices.

Estudio Vocacional

Estudio Vocacional

Un estudio vocacional puede ayudarte a confirmar lo que en realidad ya sabes, pero quizás no has visto. Todos llevamos dentro algo especial que nos hace diferentes a través de unos rasgos particulares y unas fortalezas que nos dan un talento para un fin concreto.

Si estás en un momento de dudas, de no saber qué dirección tomar, qué motivaciones tienes, este sistema de trabajo puede ponerte en la lanzadera de despegue. Si aún no has reconocido todo el potencial que tienes en tu interior, puedo ayudarte a hacer emerger esos valores innatos que te te llevarán a una nueva versión tuya.

¿En qué consiste el estudio vocacional?

El estudio vocacional se basa en dos vías diferentes pero complementarias. Es curioso pero suelen dar el mismo resultado siendo de una naturaleza tan opuesta: una científica y la otra holística.

¿Cuáles son los dos métodos empleados?

  • Realización práctica de Test: desde un punto de vista científico, la psicología trabaja con test vocacionales y de personalidad para descubrirnos el potencial de la persona. También podemos trabajar
  • Estudio de Valores: Ocurre en ocasiones (no siempre) que la persona no reconoce sus valores o puntos fuertes. A veces también se pierden cuando nos sumergimos en una crisis personal. Lo cierto es que estos valores es importante identificarlos, porque son la base de lo que somos en diferentes entornos: personal, profesional, familiar, amigos, etc
  • Establecer hoja de ruta: Cuando ya tenemos un mapa global de la persona, podemos profundizar más en losobjetivos. En un marco del coaching, de la psicología y medios holísticos, valorando a la persona en su conjunto, en función de sus necesidades, podemos empezar ya a establecer una hoja de ruta para alcanzar metas.

Creo, todo ello combinado, suele ser revelador para establecer un punto de partida, una hoja de ruta y una meta personal.

En muchos casos, además del estudio las persona solicitan o precisan una supervisión y un seguimiento a través unas sesiones de coaching. Si estás en esta página quizás estés en ese momento de incertidumbre o de necesidad de cambiar de aires, etc. Como sea te animo a seguir en ese momento de indagación y autoconocimiento.

Solicítame información sin compromiso.

A ver si quedamos

Una historia de agendas apretadas y procrastinación

Rex tenía su agenda siempre a mano para poder cuadrar sus actividades diarias. Trabajaba en una importante empresa tecnológica, pero sin embargo le gustaba adquirir a primeros de años un recambio en papel de la agenda para adaptarlo a las tapaderas que tantos años le habían venido acompañando. En eso si que era de papel y bolígrafo, porque todo su trabajo giraba entorno al mundo de la computación.

Terminaba su jornada laboral tarde y llegaba a casa con ganas de no hacer nada. Necesitaba desconectar con unos minutos de televisión mientras actualizaba y se ponía al día con sus redes sociales. Por su mente pasaban una lista interminables de “tengo que”: mañana tengo que comprar y debería llamar a mi madre. También sería bueno que pasara por el gimnasio.

Mientras cenaba, tomaba su teléfono para contestar los mensajes que le habían ido entrando. Muchos de ellos irrelevantes; memes, bromas y opiniones de grupo. Sin embargo, diariamente un patrón común destacaba en los cierres de alunas conversaciones: “Bueno, a ver si quedamos…”, “Tenemos que encontrar un hueco…”, “A ver si….”.

La mañana del veintiuno de abril, fue diferente. Desde que salió tenía una sensación interna extraña, como si algo fuera a pasar, aunque Rex no quiso reparar en ello. Siguió derecho hasta su puesto de trabajo y se sentó delante de su máquina. El ventilador del equipo sonaba casi como un lamento generaba una vibración intermitente que se expandía por la mesa. Cuando puso las manos sobre el teclado notó una corriente interna por todo su cuerpo, como un latigazo; se estremeció y calló redondo.

Cuando despertó fue en una cama de hospital de psiquiatría. No sabía expresar en su lenguaje materno, sólo transmitía instrucciones en C++, el lenguaje de programación por el que le habían contratado. También podía comunicarse en binario, cosa muy útil teniendo en cuenta que por acuerdo, habían determinado que “0=Si” y “1=No”.

Su amiga y compañera de trabajo Vera, había llegado a la conclusión de que era posible reprogramarle aprovechando los nodos que le habían conectado a su cerebro insertando las clavijas a su equipo portátil. Se molestó en adaptar una versión del diccionario de la RAE estableciendo reglas y equivalencias entre el argot de C++ y las palabras en Español. La versión 1.0 era muy simple, carecía de frases hechas y expresiones complejas, de segundas intenciones, etc. Era suficiente para volver a comunicarse con normalidad.

Volvió a la rutina con su lenguaje sencillo. Tomaba el mismo medio de transporte, se sentaba en su pupitre y programaba, pero ya desde el primer día algo sutilmente había cambiado…. Revisó los mensajes y contempló en varios de ellos que existía una expresión que ahora desconocía: “A ver si nos vemos”.

¿Cómo? No entiendo a que te refieres “a ver si” por qué no nos vemos mañana, mañana mismo, después de trabajar. En su programación, algo había cambiado, simplificaba mucho más todo, ponía intención en encontrar hueco en su agenda con las personas que quería, parecía estar más presente en todo.

Vera su amiga del alma se había ocupado de incluir en su nuevo diccionario las principales palabras, pero también le había transferido la función C++ “Carpe diem” (vive el momento). Rex era otro, era feliz.

Gracias por visitarnos, puede seguirnos a través de nuestro boletín informativo.