Estado anímico y probióticos ¿Cómo influye?

Probióticos y estado anímico
La salud de nuestro aparato digestivo influye en nuestro estado anímico

Ya hace tiempo que se empezaron a realizar diferentes estudios sobre la relación del estado anímico y probióticos, ya que la salud de nuestra flora intestinal, puede estar muy relacionada con nuestro estado mental y emocional. Queda seguramente a la fecha bastante trabajo por realizar por parte de la comunidad médico científica, pero hemos querido hablar de ello a modo de reflexión, ya que son hábitos que pueden ayudarnos a ser más felices.

El intestino, nuestro segundo cerebro

Te habrá pasado alguna vez en momentos de tensión, sentir cómo se te revolvía el estómago y es que no es casualidad que se llame al aparato digestivo el segundo cerebro, ya que además tienen una estrecha relación. Tanto es así, que todo el tubo digestivo (desde el esófago hasta el ano) está barnizado por más de cien millones de células nerviosas, que es tanto como lo que contiene el sistema nervioso central (cerebro, cerebelo y tronco)

Además este mismo tubo digestivo cuenta con aproximadamente cien billones de microorganismos que tienen una función primordial con respecto a cómo se procesan los alimentos y sus nutrientes. Influyen claramente en nuestro organismo, ya que liberan una gran cantidad de moléculas al intestino.

Como decía al principio, estamos aún en los albores de las investigaciones, pero todo apunta a que las primeras pruebas en ratones, demuestran que el déficit de flora bacteriana, repercute drásticamente en el organismo, incluyendo también el cerebro, con un efecto dominó que llega alterar el estado anímico y la conducta del sujeto. La salud del intestino influye en nuestro estado anímico

Algunas teorías respecto a estado anímico y probióticos

Una de las teorías publicadas (Kelly et al) apunta a que una permeabilidad deficitaria del intestino puede originar inflamación que surge en los trastornos de ánimo. En otro sentido, también se piensa que determinados microorganismos liberan sustancias que realizan tareas de neurotransmisores en el cerebro. Por úlitmo, también se piensa que algunas de las sustancias segregadas por estos microrganismos del sistema digestivo, influyen directamente en nuestro sistema inmune o en el sistema nervioso.

Las teorías son diversas. Una revisión publicada en el 2015 —Kelly et al.— sugiere que los déficit en la permeabilidad del intestino pueden ser la causa de la inflamación que aparece en los trastornos del ánimo. Por otro lado, se postula que algunos microorganismos segregan sustancias que desempeñan la labor de neurotransmisores en el cerebro.

Finalmente, algunos especulan con que algunas de las sustancias producidas por esos microorganismos del tubo digestivo afectan directamente al sistema inmune o al sistema nervioso.

Espero que os haya resultado interesante este post sobre “estado anímico y probióticos”. Puedes seguirnos en redes sociales o suscribiéndose al boletín informativo.

Nadie me ha regalado nada

Como en la vida, en el ajedrez, nadie me ha regalado nada.
Jugar la partida

Si es uno de esos días que te he levantado con la necesidad de una dosis extra de autoestima, aquí va este artículo, para apelar por ese orgullo a veces necesario y la frase a modo de mantra “nadie me ha regalado nada”.

A veces nos sentimos abatidos y no comprendemos nada de lo que nos sucede. Es tan fácil sentir algo así con lo que desde fuera se nos exige. También otras veces somos nosotros mismos los que nos ponemos trampas para ver que detrás hay alguien maravilloso.

¿De qué depende el éxito?

“Tanto tienes, tanto vales”… Pues no, no estoy en absoluto de acuerdo. El mundo nunca se hubiera movido sin los anónimos, ni sin la mayoría de personas que han hecho y hacen que la sociedad “avance”. Aún incluso, diría yo si no te has caído en alguna ocasión, si no has fracasado, es probable que seas un niño.

Cuando pienso en lo que he hecho, que nadie me ha regalado nada, que lo que tengo, lo tengo por méritos propios es porque necesito reforzar mis imagen personal, mis valores, lo que soy. Seguramente has mordido el polvo alguna vez y también te has levantado, puedes haber fracasado más veces que catado el triunfado…y aquí sigues.

Sé que a veces, uno desea que el viento venga de espalda y favorable. Cuando el cansancio te abruma es fácil hincar las rodillas…pero algo te hace continuar, aunque sea por inercia.

“Soy fuerte y ahora solo queda el triunfo, el de tener la paz necesaria de saber que gane o pierda soy auténtico, genuino. Que si me equivoco, al menos lo habré intentado, que si hago daño a alguien, lo habré hecho sin intención alguna”.

Frases con alma

No, no estás en la revista Forbes, no sales en televisión, no firmas autógrafos…y, sin quitar méritos a nadie, sé que no siempre gana el que más se esfuerza o el que juega limpio y por eso mismo la línea divisoria entre el “éxito” y el “fracaso” es muy delgada.

Que no me toquen la autoestima por favor. Lo que tengo, lo tengo por mis méritos, lo que soy ha sido cada paso que he dado. Contemplo la vida en su conjunto, juego mi partida y por supuesto, nadie me ha regalado nada.

Una de las cosas que me lleva a mantener este blog es alguna de las historias personales de superación que nos habéis compartido. No dudes en contarnos la tuya en testimonio escrito o si prefieres a través del videoblog de webpositiva. Gracias.

Huele a libertad

Huele a libertad

No sé qué es ni a qué huele la libertad exactamente o de qué depende. No me refiero a la libertad política que bien es cierto que resulta determinante, cuando naces en un país que carece de ella. Hoy quiero hablar de la libertad personal, lo que nos hace sentirnos auténticos y plenos.

Me resultaba curioso es cuchar esta expresión hoy en uno de mis compañeros de trabajo, el día que se jubilaba un miembro del equipo: “¡huele a libertad!” exclamaba y felicitaba al tiempo en un día que se supone especial para esta persona.

Ocurre en ocasiones que te gustaría romper con todo porque sientes el peso de la rutina. Los días parecen ser un calco el uno del otro, cada uno con su película. Si tienes familia todo gira entorno a una vida en común monótona y sientes que te falta espacio. Si estás solo porque echas de menos compartir tu tiempo con otras personas.

Existe un vacío, un pozo insaciable e imposible de llenar. Las obligaciones, o las expectativas no cumplidas nos atraen a suelo por un “efecto gravedad”, parece que nos pesa todo y cuesta mover los pies de la tierra.

Es entonces cuando nos cuesta encontrar el sentido y el rumbo y el sentido a todo. Ansiamos saber a qué huele la libertad pero ni siquiera sabemos cómo alcanzarla. Puede ser que seas de los que no se complique ni cuestiona demasiado las cosas, lo cual puede ser ventajoso, pero quizás también llegues a aceptar la rutina como parte del juego sin ser consciente de que estás anclado al abismo.

La cuestión es que a veces no son ni tan siquiera los factores externos los que nos atan. Muchas veces tenemos un condicionante interno, algo mucho más profundo en nuestro ser que nos nubla la visión de nuestra naturaleza, de lo que queremos.

¿Qué es para vosotros la libertad? ¿Qué os hace sentir libres? Me pregunto cuántas personas saben responder con rotundidad lo que les llena en la vida y si lo sabe qué le impide llevarlo a cabo. ¿Es necesario esperar a jubilarse para ser libres? ¿Es necesario esperar a que los niños crezcan? ¿Hay que esperar a tener una pareja?

Quizás todo pasa por un buen plan, por trazar una hoja de ruta. Se hace necesario conocer nuestros valores personales, por priorizar y establecer pequeñas metas antes de llegar a la meta final.

No sé, querido lector si estás en fase de cuestionarse todo. Si es el caso, bienvenido al club. Quien más quien menos, ha tenido esa sensación en algún momento de su vida y ser consciente de ello es un primer paso para romper con esa rutina que muchas veces es fruto de nuestra insatisfacción personal. Empieza hoy a configurar tu plan.

Gracias por leernos. Si lo deseáis podéis enviarnos vuestras opiniones al videoblog. Hasta pronto.

Coaching y Feng Shui

Los cinco elementos del feng shui. madera, fuego, tierra, metal, agua

Culturalmente hablando, la humanidad tiene en su historia una gran fuente de sabiduría. Los términos coaching y feng shui están aparentemente fuera de tiempo o de lugar, sin embargo el feng shui más allá de cómo se organiza una vivienda, recoge cómo funcionamos a nivel de energía, cómo nos afecta nuestro entorno a nuestro sentir, a nuestro cuerpo.

La vida según el Feng Shui

Para la filosofía china, nuestras vidas pasan por lo que denominan las tres suertes, uno de los primeros retos al comienzo es conocer cómo están equilibradas cada una de estas tres facetas que paso a detallar:

  1. “La suerte del cielo” Son aquellos condicionantes que a veces (no siempre) nos vienen impuestos, como por ejemplo el lugar de nacimiento”, la familia, características de nuestro cuerpo físico, etc.
  2. “La fuerza del hombre” La capacidad que tenemos de cambiar nuestro destino, mediante el poder personal, la perseverancia, la constancia y la fuerza interior.
  3. “La suerte de la tierra” Se refiere a cómo está equilibrada la energía de nuestro entorno. El feng-shui es toda una ciencia dedicada a estudiar cómo está organizado nuestro hogar y lugar de trabajo porque nos puede dar datos de cómo estamos y qué debemos cambiar.

Puede haber desequilibrios en uno o en otro sentido, pero profundizando en ello, podemos conseguir los cambios deseados para la consecución de metas, sean personales o profesionales.

¿Y el coaching?

El coaching tiene como una de sus funciones principales, ayudarnos a encontrar metas, a sentirnos mejor y con ello ser más felices. Siempre me ha apasionado la filosofía oriental y he mostrado también ciertas inquietudes espirituales.

Lo cierto es que nuestra armonía y paz interior son tan importantes que por eso me parecía oportuno concatenar coaching y feng shui.

Pero…¿Cómo se conectan?

Cuando hablamos de armonía, nos referimos a la satisfacción personal, a la capacidad de amar y de amarnos. Esto es un trabajo personal que emprende uno en solitario mientras comparte el caminio. El coaching nos ayuda a descubrir valores que tenemos y no conocemos, trabaja aspectos de la psicología, gestión emocional, etc.

De oriente hemos recogido muchas cosas que son clave para el equilibrio que todos buscamos. La meditación pasa por un control mental que nos toca corazón y mente; es como regar nuestro jardín interior.

Considero también importante el cuidado de los espacios exteriores, pues puede facilitar mucho el camino. El entorno que crees, su luz, las plantas, el olor, etc pueden también fomentar una buena energía.

El feng shui es mucho más. Es parte de una corriente milenaria cargada de sabiduría. A lo largo de la vida tropezamos, nos levantamos, perdemos, ganamos, vamos adquiriendo experiencia. Podemos haber sido personas de éxito o no haber cumplido todos los sueños que nos hubiera gustado, pero el gran reto en cualquier caso es saber gestionar bien esa sabiduría, crecer siempre e intentar ser mejor persona, porque al final del camino, lo que importará no es tanto lo que hayas hecho, sino lo que hayas amado.

Nada es para siempre

Nada es para siempre, todo cambia

Cambia, todo cambia

Una de las cosas que me motiva a seguir escribiendo en este blog es que veo mi propia evolución personal. Seguramente hace veinte años no pululaba siquiera esta afirmación por la cabeza “nada es para siempre” y la verdad que aunque no me gusta ser categórico casi con nada la propia experiencia te hace ver que todo cambia, aunque sea de forma sutil.

Nada es para siempre, no. Cuando eres joven el tiempo parece transcurrir de una forma lenta, una año lo sientes como si la órbita que lo rige fuera la marciana. Se tiende a ver el futuro de una manera más estable y fácil. Las personas que te rodean parece que fueran a estar contigo toda la vida

Pero en ese transcurrir a ritmo de cuentagotas de repente te das cuenta que el barril está ya a medias de llenar y ves el fondo pero lo ves ya lejos con la distorsión del agua y de la luz. Las personas que estaban ahí, ya no están, aquel familiar, aquella pareja, aquella casa, aquel trabajo, aquel amigo. Cambia todo cambia, como escribió el músico Julio Numhauser.

Lejos de idealismos

Lo cierto es que el goteo seguramente sigue para bien y aquellos años marcianos se han convertido en un reloj de arena y a veces te gustaría achicar del barril algo del agua que ya cubre. Has echado músculo a base de brazadas y pataletas, te sabes fuerte, pero contemplas todo con menos idealismos y más respeto hasta el punto de que aveces te gustaría tener más frescura o inocencia.

Cambia, todo cambia y con cada día muere algo de nosotros o de nuestro entorno. Es el precio de la experiencia, que suele sacrificar físico por sabiduría y algo tendrá esta última que nos hace enfrentar el camino si volver la cabeza demasiadas veces, las justas para saber a que altura del mismo estás, que cambia, todo cambia y que te diriges a un destino que en su culminación, habrá forjado un espíritu.