El día a día – Quebrando la monotonía

el día adía, quebrando la monotonía

El día a día amigo /a es monótono, es el gran gigante con el que te enfrentas cada amanecer y al que das carpetazo cada anochecer. El aburrimiento te atrapa y te envuelve como una polilla en una tela de araña. Tiene pies de plomo sobre un calzado de otro número que a veces tienes que volver para cambiar.

Eso que llamas rutina, también es tu bici elíptica, tu máquina de bíceps, tríceps, cuádriceps, tu gimnasio de barrio. Te da músculo emocional, mental, vitaminas y minerales para tu mente para el alma. Amigo, sé que no siempre es grato, pero es lo que hay y lo que tienes, sobre lo que construyes tu mañana, piedra a piedra, segundo a segundo, cambio a cambio.

Cada instante que se repite, te da historia y aunque no lo veas te dará tu punto de hartura, que luego será punto y a parte, para ser luego punto y final. Te sentirás gusano, hasta caer en la más absoluta oscuridad de la crisálida. Rumiarás en el negro antes o después, hasta poner el color a las alas que te lleven allá donde quizás ni sabes. ¿Hay que saberlo?

El día a día es el viento y el sol, la rama donde te posas, la red que esquivas, tus sueños insistentes que llaman cada noche para darte una nueva oportunidad. Cada amanecer eres tú, maravillosamente tú.

Encontrar la motivación necesaria

Esta reflexión nos invita a reflexionar sobre el sentido de ese círculo monótono que a veces nos abruma. Esos ciclos a veces son la antesala de cambios obligados o impuestos. Todos perdemos el rumbo en ocasiones, pero igualmente todos los retomamos con nuevos caminos. Podemos encontrar la motivación, aunque parezca que el horizonte es turbio.

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