Respiración y Meditación

Base Científica de la Meditación

Estudio sobre los efectos de la respiración y meditación como base, tienen resultados muy favorables.

Meditar es sencillamente aprender a calmar la mente , analizar nuestros patrones intelectuales y transformar lo negativo en positivo. Superar las emociones que nos hacen sufrir para cambiarlas por otras que nos abran caminos para conseguir más equilibrio en nuestra vida “.

Una buena forma de empezar es centrándonos en nuestra respiración, de esta manera, conseguimos que nuestro cerebro se centre solamente en respirar, de forma que el pensamiento se hace más tranquilo y la persona se relaja y repercute para bien en nuestra vida.

No se trata sólo de respirar, hay más ejercicios que se deben realizar como las técnicas de imaginación creativa . “Consiste por ejemplo en ‘inhalar’ luz y exhalar ‘humo oscuro’ que serían los problemas”. De esta manera, nos vamos desprendiendo de los pensamientos que nos causan dolor y creamos más calma y energía positiva. Es una forma de mejorar nuestro estado de salud ya que tendemos a somatizar las emociones negativas , que son la raíz de nuestros problemas físicos.

Datos objetivos sobre la meditación

La base científica de este proceso viene explicada por la investigación llevada a cabo por el doctor Richard J. Davidson y sus colaboradores de la Universidad de Wisconsin. En este estudio, publicado en la revista ‘Psychosomatic Medicine’, participaron 14 empleados de una compañía de biotecnología que recibieron clases de meditación durante una semana y otros tantos que no lo hicieron. También se les pidió que la realizaran en su hogar durante una hora diaria seis días a la semana, con la ayuda de instrucciones grabadas en cintas de audio. Además, todos ellos recibieron la vacuna de la gripe durante ese periodo.

Davidson y sus colaboradores registraron la función eléctrica del área izquierda y frontal del cerebro que suele estar más activa cuando la persona experimenta determinadas formas de emociones positivas y una menor ansiedad.

Los investigadores midieron esta actividad cerebral en diferentes ocasiones, mientras los empleados descansaban o cuando escribían experiencias de su vida tanto negativas como positivas. También analizaron la respuesta del sistema inmunológico entre los participantes determinando el nivel de anticuerpos producidos tras la vacuna de la gripe.

Después de ocho semanas, aquellos empleados que habían practicado la meditación durante todo ese tiempo presentaban más actividad eléctrica en las áreas cerebrales relevantes y mayor nivel de anticuerpos que aquellos participantes que no habían recibido entrenamiento para meditar. El aumento de la actividad cerebral también se relacionó con el incremento de anticuerpos entre los meditantes.

“Nuestros resultados indican que un corto programa de entrenamiento para meditar, de forma no muy avanzada, muestra efectos sobre el cerebro y el sistema inmunológico y subrayan la necesidad de nuevas investigaciones sobre las consecuencias biológicas que tiene este tipo de intervención”, explica el Dr. Davidson.

Información obtenida del artículo “Pensamientos Positivos. Meditar para sanar” de A.López (Diario El Mundo) -Viernes, 22 de Agosto de 2003 –

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