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Desprenderse del ego

Yo, me, mi, conmigo

Adiós al ego.Ayer pude asistir a un interesante charla impartida por una monja budista sobre “Cómo desprenderse del ego”. La primera pregunta es y… ¿para qué? Paradojicamente, la respuesta es, hazlo por tí mismo. No hay paz interior si quieres ser permanentemente el actor principal del reparto. Nos miramos demasiado el ombligo y cuando no sentimos la admiración y atención de los demás, nos sentimos frustrados. ¡Ops! Es momento de sacar a relucir la carrera profesional, el máster de turno, los logros conseguidos.

La humildad no es incompatible con la autoestima y esto no es algo que pase por un acto de idealismo o una charla de moralina barata. Nuestra mente, nos agradecerá tener un menor desgaste cuando sintamos la desaprobación de los demás: alguien no nos ha saludado; quizás no se dio cuenta. Hoy ensalzaron la labor de un compañero de trabajo y a ti no te mencionaron ¿Piensas qué fue suerte? Puede también que nos sorprendamos a nosotros mismos llamando pesado a alguien que cuenta su historia personal, pero no así cuando somos nosotros los que largamos el chaparrón. Los problemas de los demás siempre son más llevaderos y aconsejamos facilmente, pero amigo si lo vivimos en carne propia buscaremos la escucha y la aprobación de otros. El mejor antídoto es la empatía, incluso la ciencia incluye la ayuda a los demás en el pack de cosas que puede darnos puntos para alcanzar la felicidad. La colaboración y la solidaridad, tiene normalmente efectos positivos. No es necesario ponerse el disfraz de súper héroe, a veces las pequeñas cosas son las más necesarias.

Reconozcámoslo, somos importantes en la misma medida que los demás. Somos seres sociales y nada sería igual si fuéramos nosotros solos. La cuestíon va en una línea diferente a la de postrarnos ante los demás. Más sencillo que eso, se trata de aprender a mirar de igual a igual.

No podemos parar el egoismo de los demás, pero si el propio. Duro de trabajar pero puede merecer la pena. El exceso de ego nos lleva a pensamientos obsesivos e irreales. El gran reto, es parar la mente; STOP a los pensamientos obsesivos y destructivos, independientemente de si tienen fundamento o no. A la par, ganaremos todos ¡Toca remangarse!

¡DaJul!

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